
Viernes muy lluvioso en la gran metrópoli, la jungla de acero.
Donde a la primera gota de lluvia los ciudadanos se vuelven locos,
los sentidos se alternan, y cosas extrañas, caóticas suceden
en nuestro ser.
Para mi una simple ¨ artesana de ideas ¨ no fue un día normal.
Encontré, sin buscar, que el color de la tranquilidad y la serenidad,
del agua, del aire, de la tristeza y melancolía
tiene su lado cachondo.
Noche donde el bon vivant, los vasos llenos de agua de la vida,
los tesoros del mar y las bebidas de cebada envasadas en un botella
de metal fueron testigos de este momento.
Lluvia azul de media noche, charcos que reflejan la luz azul
de los faroles de aquel estacionamiento, azul melancolía
de mis azules recuerdos.
Tú, lleno de colores en ese momento y yo en azul.
Un azul que quería llenarse de colores, azul que buscaba ser amarillo.
100 metros que fueron picositos.
100 metros picositos y 20 minutos donde logramos la receta perfecta:
100 gms de azul,
100 gms de mil colores,
001 bon vivant ,
una pizca de sentimientos,
una cucharada de sensaciones,
un poco de tranquilidad,
y un toque de locura.
La locura de un viernes lluvioso en la metrópoli, la jungla de acero,
donde logramos con tus mil colores y mi estado azul crear el azul picosito.
